La despedida comenzó con un NO, el no a una propuesta, el no a una ayuda mutua y el no a una relación. El perdón dio lugar pero no era necesario, no había nada que perdonar, pero el llanto si estuvo ahí, fue evidente y otro fue sin asomar una lagrima de las que se bañaba por dentro. El abrazo sin rencor, ni remordimientos, sino con sinceridad, cariño, ternura, añoranza, con el deseo de lo mejor para aquella persona. Nos vimos nuestros rostros, pálidos, llorosos, despeinados, con una mirada que nunca se olvidará entre nosotros, decían mas de lo que pudimos hablar en toda nuestra vida juntos, fue como si por algo divino nos hiciera comprendernos mutuamente tan bien como si fuéramos uno mismo. Algo inevitable tenía que pasar fue ese beso con pasión, como si fuera el primero y único de este mundo, ¿mas? no puedo decir, no lo puedo expresar, se ha quedado en mi corazón, parece egoísta pero no quiere esperar a que lo entiendan, porque quiere disfrutar esa sensación tan maravillosa, esa energía tan especial que hace que uno aprender a vivir y querer seguir viviendo.
El amor al final no es siempre triste, hasta la propia canción se ha equivocado.
Te deseo lo mejor en esta vida, mi confianza sabes que la tienes y yo la tuya, nunca he dudado de ti, de tu capacidad como persona y como mujer, sentí tu cariño como nadie y eso lo valoro, sentí tu corazón mas que al mío y tu amor mas que a dios.
GRACIAS MARISOL!!!
Cuidate mucho!